Habrá que esperar hasta la reunión del próximo 30 de noviembre en Viena, pero de momento pintan bastos para el mantenimiento del precio del barril de petróleo por encima de los cincuenta dólares. El motivo es el profundo recelo político entre los principales productores del oro negro. En Viena se reunirán los países pertenecientes a la OPEP (Países Exportadores de Petróleo) y el objetivo es ratificar el acuerdo de septiembre que limitaría la producción a 32,5 millones de barriles diarios. El anuncio hizo repuntar el precio del crudo por encima de los 53 dólares, pero las suspicacias han comportado una bajada inmediata.

Y es que el encuentro de finales de octubre no ha sido positivo porque nadie quiere ser el primero en recortar la producción ni entre los miembros de la OPEP ni entre el resto de productores como Brasil o Rusia, aunque todos los expertos señalan que la única posibilidad de recuperación es el recorte en la producción.

Iraq ya ha manifestado que en su opinión deberían estar exentos de límites, puesto que buena parte del dinero que genera la venta de petróleo se destina a combatir al Estado Islámico. Irán insiste en el derecho a recuperar su cuota de mercado después del levantamiento de las sanciones del pasado enero. Además, las relaciones entre ambos países son tensas desde la larga guerra que les enfrentó entre 1980 y 1988 en uno de los conflictos calientes de la llamada guerra fría y en la que se opusieron una concepción laica del Estado (Iraq) y una religiosa (Irán).
Rusia tampoco parece estar por la labor de la política de contención y así la mitad de los productores que deberían frenar la labor extractiva están pidiendo ser la excepción. Ante este panorama lo más probable es que el petróleo se mantenga en niveles bajos o muy bajos porque también se han recalculado al alza las reservas petroleras de los Estados Unidos, el principal consumidor mundial.

 

Redacción ATNcargo