Los niveles de contaminación en las grandes capitales mundiales está llevando a sus alcaldes a tomar medidas extremas. Es el caso de los máximos dirigentes de Ciudad de México, París y Madrid (Miguel Ángel Mancera, Anne Hidalgo y Manuela Carmona) que han decidido prohibir la circulación de vehículos diésel en las tres ciudades a partir del 2025, tal como se ha acordado en la cumbre de alcaldes C40. La problemática en las tres grandes ciudades es muy alarmante, especialmente en las épocas más secas del año,  y ya afecta a la salud de sus habitantes y esta contaminación es una de las causas directas, por ejemplo, de la mala calidad del semen de sus habitantes.
El acuerdo de los alcaldes también reafirma el compromiso de promover e impulsar el uso de vehículos eléctricos, de hidrógeno e híbridos para desplazar a los automóviles que utilizan combustibles fósiles. En este sentido, la alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, libera la lucha frontal europea contra el lobby del diésel y en Paris desde el 1 de julio pasado ya no pueden circular los vehículos de más de 20 años de antigüedad que usen este tipo de combustible.
La estrategia también ha comportado la peatonalización de algunas de las calles principales de la ciudad, incluidos tres quilómetros del margen derecho del río Sena. Por su parte, Ciudad de México ha emprendido la instalación de un novedoso sistema de bicicletas compartidas, mientras que en Madrid se trabaja para que la restricción a los diésel llegue el 2020, cinco años antes del acuerdo.  En la C40 estaban alcaldes de 86 ciudades que han acordado un plan de cuatro años para reducir a la mitad las emisiones de carbono, con una financiación de 375.000 millones de dólares.