El corredor mediterráneo, la infraestructura que acarrea más polémica de España, sería una de las mejores inversiones posibles para el transporte por carretera. Parece mentira pero es así. Los cálculos estiman que si se hiciese el corredor –reclamado por todas las autonomías afectadas con Cataluña a la cabeza, pero también con la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía entre las beneficiadas- el transporte por carretera en la zona podría incluso doblarse respecto al actual volumen de negocio.
      El corredor, apuesta estratégica también de la Unión Europea, que no quiere ni oír hablar de la propuesta de horadar el pirineo aragonés para buscar nuevas rutas radiales desde Madrid hacia Francia, implica una apuesta clara por el transporte de mercancías en ferrocarril desde Andalucía y el levante peninsular hacia el resto de Europa, pero también a la inversa.
Y aquí está el negocio para el sector del transporte por carretera: la nueva infraestructura permitirá el doble de exportaciones e importaciones que en la actualidad. Y esas mercancías deberán llegar al destino final. Así pues, se generará un flujo muy importante entre el origen de la producción y las estaciones de carga y entre estas y el destino final de las importaciones. En la red del corredor mediterráneo se incluyen algunos de los principales puertos de España como son el de Cartagena, Valencia-Sagunto o Barcelona (solo en la ciudad condal desembarcan más de 5.000 contenedores diarios de China).
      El gobierno continúa empecinado en no favorecer la conexión ferroviaria levantina y en mantener el sistema radial con Madrid como epicentro, lo que implica un claro retroceso para la economía. Y si bien hasta ahora desde las patronales del transporte por carretera se veía con buenos ojos la posibilidad de suplir la falta de visión del estado, en los últimos tiempos se están posicionando totalmente a favor del corredor porque la infraestructura compensaría sobradamente con transportes internos, más efectivos y rápidos, y con una mejor gestión de carga, los costosos desplazamientos internacionales. Es decir, se trabajaría mucho más en un entorno de proximidad y con mejoras laborales para todos. Ahora solo cabe esperar que, por fin, el corredor sea una realidad.
Redacción