En España todavía no se ha solucionado el abastecimiento para esta tipología de rodantes

Si hacemos caso a lo que asegura la Estrategia de Impulso al Vehículo de Energías Alternativas (2014-2020), en el 2020 tendría que haber en España más de 150.000 vehículos eléctricos y un mínimo de 1.190 puntos de recarga urbanos. Pero la realidad es que estamos muy lejos de conseguir estas cifras y buena parte de la culpa la tiene, precisamente, los puntos de recarga, con un historial de quejas importante: su escasez; la tardanza en recargar; la incompatibilidad con algunos modelos…

Mientras todo esto pasa, el Consejo de Ministros aprobó el real decreto que tiene que servir de partida para desarrollar las infraestructuras para los combustibles europeos. En definitiva, se trata de regular en el Estado aquello a lo que obliga Europa: “que las energías renovables acaparen un 10% de la cuota de mercado en 2020”, aunque el decreto no establece metas claras en España.

Y es que para llegar al objetivo Europeo, se tendrían que matricular 30.000 vehículos eléctricos antes de 2020 y en 2016 sólo se han vendido 4.000 unidades. Y claro, hay que abastecer una red de puntos de recarga, algo que sería muy sencillo: un enchufe como el que se pueda tener en el garaje de casa. El problema no es la tecnología, sino como explicaban estas navidades diversos artículos en la prensa económica, de modelo de negocio. Porque : ¿cómo se puede cobrar por recargar un vehículo eléctrico, cómo debería funcionar una electronilera?

Y es que se supone que un punto de recarga rápida puede costar alrededor de 20.000 euros. Un pago que casi nadie quiere hacer porque el parque automovilístico es pequeño y en general se mueve en la gratuidad de las recargas (por ejemplo en hoteles o centros comerciales que los ofrecen en sus aparcamientos para los clientes).

Por otra parte, algunas compañías como Tesla han optado por instalar sus supercargadores y ofrecerlos a los compradores de estos vehículos de alto lujo que parece ser que será el modelo que se impondrá: los fabricantes crearan la propia red eléctrica. Y es que como aseguran, “no basta con que haya oferta de coches, hay que generar la demanda”.

¿Y el mantenimiento? ¿Quién se ocupará del estado de la red o de que tenga disponible la mejor tecnología? El Estado tendrá que definir mejor su papel y el de estas empresas para disparar de verdad estas redes.

 

Redacción