El mítico Rally Dakar –desde hace nueve años nombre con el que se conoce el mítico Paris-Dakar- es una de las pruebas automovilísticas con mayor repercusión económica tanto para los países que lo acogen como para las marcas patrocinadoras. Un recorrido muy exigente de más de 8.000 quilómetros en sólo 11 días que saca lo mejor de los pilotos.

Paraguay, Bolivia y Argentina han sido los escenarios y el retorno económico será muy elevado en todos los países gracias a la presencia de esos 491 participantes de 59 nacionalidades diferentes, casi 1.500 periodistas acreditados, 70 cadenas de televisión e incluso videojuegos para móviles.

La gran difusión convierte al Dakar en uno de los mejores escaparates para las marcas que deciden patrocinar a los equipos de la carrera o para las que directamente abogan por competir en ella. España cuenta varias empresas embarcadas en esta aventura, cada una de un modo diferente y con distintas aspiraciones. Por ejemplo el Grupo Antolín, de interiores de automóvil, patrocina a Cristina Gutiérrez, de Mitshubishi. Una inversión que puede permitirse esta multinacional presente en 26 países que en 2015 facturó 3.506 millones de euros. Gestamp, dedicada al mismo sector y de capital español facturó el año pasado 7.035 millones de euros i también patrocina a la burgalesa.

Acciona, otra de las firmas españolas, presentó un equipo propio a competición y querían ser los primeros en acabar con un coche 100% eléctrico. El éxito de la empresa catalana KH7 con Nani Roma (que ha acabado cuarto), Laia Sanz o Isidre Esteve, también está fuera de ninguna duda. Al final, ver coches, motos y camiones y a sus pilotos compitiendo por llegar los primeros forma parte de un gran espectáculo global.

 

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