El precio de la luz en España ha llegado a sus cotas máximas en los últimos días, en plena ola de frío y con una agria polémica en el Congreso de los Diputados, y pone en contradicción todos los planes para el impulso de los vehículos eléctricos, ya de por si complicados debido a la escasa red pública de abastecimiento.

El incremento del precio hará que las recargas privadas de luz –la inmensa mayoría de las que se hacen habitualmente cuando se tiene un vehículo de semejantes características-  se encarezca de forma notable. Esto es así porque la recarga suele efectuarse en horas nocturnas, y sobretodo en el transcurso de alguno de los tramos de precio más elevado por consumo.

Estas subidas continuadas, además de las numerosas incertidumbres que aún planean sobre el sector pueden retrasar todavía más la implementación de estos vehículos en España, todavía lejos de las cifras deseadas por la Unión Europea, que curiosamente presiona de forma muy notable para que se reduzca el parque móvil que sigue circulando con gasóleo como combustible, pero que no vigila las alzas de los combustibles alternativos como puede ser la electricidad.

 

Redacción