Las imágenes se repiten una y otra vez. Coches y camiones atrapados en la nieve. Esta vez el desplazamiento de las nevadas hacia lugares no tan habituales no se ha saldado con menos coches atrapados en la nieve y camiones bloqueados, al contrario. Alcoi y toda la zona del centro sur de la Comunidad Valenciana ha sido la principal afectada por el último episodio de nieve, a la espera de las nuevas perturbaciones de esta semana. Lo que ya no se entiende tanto es por qué los conductores no hacen caso de la previsión climática y más cuando como en el caso de la semana pasada, se estaba en alerta roja.

Fuentes de protección civil aseguran que las alertas por nieve provocan un doble efecto en el conductor. “Por un lado están los padres de familia que se dirigen con sus hijos a contemplar el fenómeno y a jugar con ella sin tener suficiente equipamiento en sus vehículos, con lo que muy posiblemente tengan dificultades; y por otro lado está el conductor que a pesar de todas las advertencias no quiere renunciar a los desplazamientos en su propio vehículo, la mayoría de veces porque carece de alternativas”.

En lo que se refiere al tráfico comercial, las mismas fuentes aseguran que “los camioneros siempre esperan que la nevada sea más débil de lo anunciado para poder continuar la marcha aunque sea a poca velocidad y poder acumular el menor retraso posible en las entregas. Es comprensible. Muchos confían en que, si es necesario, podrán parar en alguna área de servicio, pero a veces no llegan a tiempo o fuerzan demasiado”.

Lo curioso del caso es que las estadísticas demuestran que en el 87%  de los casos de nevadas en cotas bajas anunciados en los últimos diez años la previsión se ha cumplido escrupulosamente como anunciaban los meteorólogos.

 

Redacción