El tráfico rodado parece que se la trae al pairo al Ministerio de Fomento de España, puesto que en 2016 sólo puso en marcha 14,2 quilómetros de nuevas carreteras, según se desprende de los datos de la patronal de concesionarias y constructoras Seopan, dados a conocer el pasado fin de semana por el periódico El País. Estos nuevos tramos se sitúan en Burgos y en La Coruña y las cifras finales suponen un 95% menos que en 2015. Entre las causas, la paralización de nuevos proyectos por el largo período de gobierno en funciones y al descenso de licitaciones acumulado desde 2011.

La crisis económica que atraviesa España y que ha pasado a ser estructural, se demuestra en el capítulo de inversiones del ministerio, puesto que el camino más fácil para ahorrar dinero en los presupuestos generales del Estado es ahorrar en infraestructuras. Los últimos datos oficiales del ministerio son de 2014 y muestran que se gastó 1325 millones de euros para nueva red viaria y 849 millones para la conservación. Cinco años antes, en 2009, la partida de construcción era de 2.673 millones y la de conservación de 1.330 millones.

Fomento ha preferido destinar el dinero a la inversión en ferrocarril –a pesar de haber sido duramente cuestionada su utilidad con los aves fantasmas- puesto que existen ayudas europeas que se perderían si no se hace una inversión desde el estado. Las perspectivas de mejora de cara a 2017 son inexistentes. El ministerio tiene un presupuesto aún más bajo y tiene otras prioridades, como por ejemplo la inversión en aeropuertos, aunque algunos de ellos estén prácticamente vacíos durante todo el año.

Así pues, la inversión en la mejora o creación de red viaria, será sólo posible en aquellos tramos que no dependan de la inversión estatal, sino en la que las competencias estén cedidas a comunidades autónomas, diputaciones, consells insulares o cabildos. A pesar de todo, estas administraciones locales también tienen las arcas prácticamente vacías, así que tocará vivir el envejecimiento de la red viaria española.

 

Redacción