La última subida del IPC registrada en el mes de diciembre del 0.6% está empezando a complicar la vida a los autónomos, y en especialmente a los transportistas. Y es que la subida de precios ha afectado especialmente al combustible –tanto gasolina como gasóleos- como a la electricidad, con lo cual los desplazamientos se han encarecido en el último mes pero también en el resultado interanual.

El otro incremento importante de precios ha afectado directamente a la alimentación, con lo que el reflejo de este incremento se ha notado en todas las casas puesto que ha afectado a los productos de primera necesidad, pero han sido los autónomos los que más lo han notado, puesto que muchas de las facturas emitidas en el mes de noviembre y todavía no cobradas no han podido incorporar estas subidas que en cambio se han tenido que pagar a la hora de proveerse.

Según el Presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, “los precios han subido muy deprisa en los últimos cuatro meses, lo que supone un incremento de los costes muy acelerado para los trabajadores autónomos. Sólo hace cuatro meses que hablábamos de una inflación en negativo. Ese IPC es un castigo para los autónomos”, ha dicho Amor.

Desde ATA han mostrado su preocupación por los niveles y la rapidez con la que están subiendo los precios y han advertido que el incremento de los costes de la gasolina y el gasoil es una losa que pesa sobre todos los servicios y productos y que afecta de forma muy especial a los trabajadores autónomos. Lorenzo Amor ha subrayado que “estas subidas de los precios no son en ningún caso una buena noticia, sino que supone un coste para la creación de empleo y la economía en general”.

 

Redacción